Desmontando “la primera vez”

sexo por primera vez

La primera vez está claramente sobrevalorada. A estas alturas, creo que una inmensa mayoría de las personas sexualmente activas coincidirán conmigo en esta afirmación. Sin embargo, ello no quiere decir que no tenga una gran importancia en sí misma. Al fin y al cabo, supone nuestra iniciación al sexo y todos los principios, ya de por sí, tienen su miga. Hace unas décadas se enfocaba casi como un momento trascendental, sobre todo para la mujer. El hacerlo o no hacerlo requería tanta maduración y reflexión como  firmar una hipoteca actual. Claro es que muchas consideraban que, al dar el paso con ese chico que para ellas era perfecto, en realidad estaban sellando un pacto íntimo que los uniría por siempre (hasta que los cuernos, el cansancio mutuo, el divorcio o la pesada de la suegra los separase, claro). Y tantas expectativas se creaban en torno al gran encuentro que normalmente terminaba en fiasco. Aunque las cosas han evolucionado mucho (¡y de qué manera!), todavía seguimos conservando algunos clichés en torno a la primera vez. Por mucho que nos hayamos soltado la melena y hayamos dejado de soñar con el príncipe azul merecedor de nuestro más preciado tesoro, seguimos conservando algunas ideas un tanto peregrinas sobre este tema. ¿Por desconocimiento o por nuestra propia tranquilidad y conveniencia? ¡Descubrámoslo!

la primera vez

Virginidad, primera vez y mitos absurdos

– Se pierde antes de los 18. ¿Qué? ¿Y quién lo ha dicho? Vale que hoy en día muchas adolescentes de 14 años ya se confiesen sexualmente activas, pero el sexo debería practicarse de una forma madura, ¿no? No hay una edad ideal para tener la primera vez, aunque en las chicas suele hacerse en torno a los 16-17 años.

– Si no sangro es que algo va mal. Otro error de bulto. El sangrar o no sangrar dependerá de la elasticidad del himen de la mujer. En algunos casos puede que incluso se haya roto accidentalmente jugando o realizando algún esfuerzo físico. En otros, puede que sea tan resistente que ni se  rompa.

– La primera vez no puedo quedarme embarazada. Para no comprobar lo equivocado de esta afirmación, mejor será echar mano de un condón u otro método anticonceptivo. Si tenemos la regla es porque somos fértiles. Y eso, querid@s, incluye también el primer coito. ¡Nadie se salva! Aunque las probabilidades puedan ser más o menos bajas, existen.

– La anatomía de la mujer cambia. A no ser que te relaciones con mentalistas, la gente que te rodea no podrá adivinar si has dejado atrás tu virginidad o no. Por mucho que tu madre rastrease en el olor de tu ropa los rastros de un pitillo clandestino, ni ella habría podido tener un radar para detectar tus primeros pasos en el sexo. ¡Y olvídate de teorías absurdas sobre la curvatura y la separación de las piernas en la mujer!

– En función de tu primera vez, así serás en el sexo. Afortunadamente, es otro mito como la copa de un pino. Los nervios de la inexperiencia, el desconocimiento y la tensión hacen que ese momento no sea generalmente demasiado placentero. Aunque la penetración no resulte molesta o especialmente dolorosa,  las dudas te impedirán sacarle el máximo partido. Eso sí, a partir de ese momento la práctica ayuda a mejorar la perspectiva.

Al fin y al cabo, el sexo es como comer y rascar… ¡todo es empezar!

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